Un cursor titila en medio de una pantalla en blanco, se viene la expresión. No puedo llegar a darme cuenta que expresión, y tampoco el porque. Busco escribir y mi cuerpo busca descanso, descanso de la tensión de un día a día, que disminuye mi actitud, que logra en mí, poder contar con un pesar, con algo de culpa.
El cursor titila todavía, no puedo lograr que se mueva, me vuelve loco. Dedos por todos lados pero no hay uno que logre moverlo, quizás ninguno quiera. Esta expresión cada vez cuesta más, no hay esfuerzo que logre aflorar lo desconocido de nombre, supongo serán sentimientos.
Suena un piano de fondo, aquellos dedos trazan el movimiento del piano suavemente, sin siquiera haber tocado uno. Pero esos dedos ya han tocado lápiz y papel, o teclado, pero no logran hoy el propósito , logrando ahora forcejeos para deletrear un porque del fracaso, volviendo si mismos en un redundancia infinita.
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